Reinventar la Sostenibilidad

Opinión
 

 El cambio requiere empaparse de otras miradas, llevar una conexión a todos los ‘stakeholders’. En el ámbito de los negocios, como en cualquier otro, existen modas: nuevas formas de hacer cosas, o de pensarlas, o de ambas, que duran un tiempo determinado y luego desaparecen. Muchos pueden pensar que eso pasará con la sostenibilidad: que desaparecerá como puede haber sucedido con el llamado desarrollo sostenible. Sin embargo, las modificaciones climáticas y las crisis económicas, unidas a las crisis sociales y políticas, parecen decirnos que quizá no es bueno que esto suceda. Lo que tenemos que hacer es lo que a finales del siglo pasado pedía Alan Atkinson en su manifiesto ‘La sostenibilidad está muerta. Larga vida a la sostenibilidad: abandonar el uso de estas expresiones al modo en que las hemos usado en el s. XX, para reinventarlas’. En este momento, cuando escuchamos la palabra ‘sostenibilidad’ la podemos identificar con ecologismo o en términos del medio ambiente; también la podemos usar como sustituto de ‘crecimiento económico’ cuando hablamos de crecimiento sostenible; y unida a desarrollo, se puede asumir como el mismo desarrollo de siempre, salpicado con matices ecologistas. Pero la sostenibilidad es todo esto y más. Incluye estas dimensiones, pero no se refiere a la mera suma de cada una. Una definición aceptada de sostenibilidad hace referencia a la capacidad de un sistema de crecer y mantenerse a lo largo del tiempo. Pero para analizar lo que esto significa debemos hablar primero de sistema, aunque parezca una palabra también algo trillada. En el ámbito de las organizaciones, la teoría de sistemas aplicada a la dirección se viene empleando desde tiempo atrás. Sin embargo, seguimos sin romper las barreras de las divisiones sistémicas y se nos dificulta pensar en las personas y sus acciones; en los grupos y sus actividades; en las empresas y sus prácticas; en la sociedad y su destino, como sistemas integrados. Más bien los pensamos como sistemas, pero separados, y para mayores males como sistemas cerrados. De ahí que sea necesario repensar las organizaciones en términos de sistemas abiertos y vivos. Por tanto, conectados entre sí y con su ambiente, en una constante y dinámica relación que implica acciones y consecuencias de esas acciones, tanto en sí mismos como en su entorno. En la más reciente reunión del Academy of Management (2011), en un taller con Carol Sanford acerca de su libro The Responsible Business: Reimagining Sustainability & Success (2011), se subrayó la importancia de esta interconectividad. Como ella enfatiza, estas relaciones conectan cinco grupos que deben estar presentes en toda decisión empresarial: 1) el cliente, principal stakeholder ; 2) los cocreadores: todas las personas y organizaciones que contribuyen a la creación de un producto o servicio a lo largo de todo el proceso; 3) el medio ambiente; 4) la comunidad: los habitantes de todos esos lugares con los cuales las empresas necesitan entrar en contacto para proveerse de materiales y trabajadores, fabricar sus bienes, vender sus productos y servicios, y reciclar o almacenar sus desperdicios; y 5) el inversionista, sin el cual el sueño de una empresa es imposible o muy difícil de alcanzar. Ahora bien, la clave para integrar estos actores está en no priorizarlos, es decir, en no intentar establecer cuál es el más importante, sino en intentar entenderlos a todos como “aspectos necesarios de un todo coherente”. Y aquí comienzan los problemas para las empresas, porque cada uno de estos actores está asignado a un vicepresidente distinto en el organigrama; y los consultores, por citar otro ejemplo, se especializan en servir a uno de esos actores. La separación se acentúa más por los problemas de comunicación que suelen darse en las organizaciones. El pensamiento predominante entre los directivos es que es necesario elegir uno de estos actores y enfocarse en él, antes que intentar una aproximación más interconectada. Y ahí radica el principal obstáculo que evita que la sostenibilidad sea asumida en las empresas y se convierta en la idea integradora del negocio y de la organización misma: la aparente imposibilidad de integrar estos distintos actores. La separación se acentúa más por los problemas de comunicación que suelen darse en las organizaciones. El pensamiento predominante entre los directivos es que es necesario elegir uno de estos actores y enfocarse en él, antes que intentar una aproximación más interconectada. Y ahí radica el principal obstáculo que evita que la sostenibilidad sea asumida en las empresas y se convierta en la idea integradora del negocio y de la organización misma: la aparente imposibilidad de integrar estos distintos actores. Y sin embargo, es posible. Existen casos exitosos de empresas que han asumido el reto: Colgate-Sudáfrica, E.I. Dupont, P&G, Seventh Generation, Red Hat, etc. Estas han identificado aquello que sus clientes necesitan realmente, eliminando la dependencia en datos abstractos de encuestas de mercado o de mecanismos de retroalimentación, para conectar con la realidad de ellos. Esto, a su vez, les ha permitido instaurar cambios en sus organizaciones, que han mejorado a las personas involucradas y las relaciones que mantienen y se dan, lo que repercute positivamente en la rentabilidad del negocio. Pero para que esto se dé es vital (de otra manera no es posible) que se involucren todos, pero especialmente el CEO, el director general, o cualquier otra persona que ostente el liderazgo. Son los directivos los que tienen que abrirse a las múltiples interconexiones y posibilidades que se dan al pensar en estos actores, dentro de los distintos sectores, y en relación con las diferentes organizaciones. Este abrirse a posibilidades requiere a su vez beber en otras fuentes, empaparse de otras miradas, escuchar las historias de las personas que son clientes y cocreadores, y entrar en contacto con sus vidas reales para ahí detectar lo que pueden necesitar. Llevar esa conexión a todos los stakeholders también trae una serie de consecuencias: se encuentra significado al trabajo, se imprime cuidado en las relaciones, se reducen los desperdicios de energía humana y material, se articulan proyectos y se realizan sueños individuales y colectivos. El primer paso para esta transformación exige una reflexión acerca de las realidades que componen el día a día de las personas, la identificación de las conexiones que se dan en sus vidas y cómo funcionan. Y para ello ayuda, especialmente, abrirse a lógicas distintas a las propias e intercambiar con personas de diferentes estructuras mentales y formaciones profesionales, conversando sobre las realidades cotidianas. Un espacio así, pretende ser el próximo Congreso Latinoamericano Sostenibilidad, Cuidado y Vida Cotidiana que organizan Inalde Business School y la Facultad de Psicología de la Universidad de La Sabana, un espacio que ofrezca la posibilidad de ese intercambio, donde las relaciones se hacen evidentes, las lógicas cobran vida y las dinámicas se abren al sentido. Esto permite, al mismo tiempo, reinventar y llenar de significado -propio y aterrizado a la realidad- nuevamente la sostenibilidad. 

FERNANDO CASTRO BOSCHINI DIRECTOR DE INVESTIGACIÓN FUNDACION YFSE

Leave a comment

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: